Obras Sociales y Prepagas: Una metáfora del infierno

13 oct. 2016

Voy a contar el caso de Lautaro pero más o menos todas las prepagas u obras sociales hacen o piden lo mismo.

Cuando el pediatra de Lautito sospechó que algo andaba mal, nos mandó al neurólogo. Era enero de 2015 y había en Fleni 6 meses de demora para una consulta con neurólogo infantil. Conseguí un turno más rápido con una neuróloga pediátrica del Hospital Alemán. Eso fue relativamente fácil.

En la consulta, ella nos hizo decenas de preguntas y nos mandó a hacerle a Lautaro 4 estudios y 1 Test. Estos exámenes son de protocolo, básicos, de pesquisa ante una sospecha de TEA. Yo no sé si las coberturas médicas lo saben pero en general, para llegar a un diagnóstico, hay que hacer estudios o tests previamente.

Perdón la ironía, pero es que ustedes no saben lo que nos costó que nos aprobaran los estudios.

"¿Por qué el neurólogo manda a este niño a hacerle estos estudios genéticos?"

"¿Por qué le mandan a hacer una tomografía de cerebro?"

Y la verdad, una cosa es que me lo pregunte la vecina de enfrente. "¿Y por qué le vas a hacer a tu hijo de 1 año y 10 meses un estudio de cerebro con anestesia total?"

Y otra muy distinta es que me lo cuestione la prepaga.

La respuesta natural sería brutal. Eduardo y yo nos limitamos a decir que les convenía dejar de joder y aprobar todo si no querían que nos pusiéramos bravos. Bravísimos.

Una vez que tuvimos el diagnóstico (y el papelerío médico correspondiente), nos dieron el Certificado de Discapacidad.

Con Certificado en mano volvimos a la prepaga. Le habíamos sumado los presupuestos de tratamiento.

El tema funciona más o menos así: una vez que está el diagnóstico médico y terapéutico, se evalúa qué tipo y frecuencia de terapias debe recibir el chico.

Se hacen prespuestos anuales de cada terapia (lo hace cada terapeuta con su información profesional, inscripción en IVA, datos personales, objetivos de trabajo, evaluación del niño al momento de iniciar).

El médico que está a cargo del caso, le informa a la cobertura médica qué tratamientos requiere y con qué frecuencia deberán hacerse.

La cobertura recibe todo, lo analiza, lo aprueba, el equipo comienza a trabajar.

Entre recibir el diagnóstico y la última oración que escribí puede pasar hasta un año. A veces más. Y abogados. Y gritos. Y desesperación. Y chicos sin tratamiento. Chicos que están perdiendo un tiempo irrecuperable en su posibilidad de mejorar. Y padres desquiciados. Y empresas que siguen facturando, claro.

A todos ustedes les habrá pasado alguna vez tener que pelearse con su prepaga o su obra social porque no querían autorizarle algo. Qué se yo: una internación, una derivación, un estudio semi complejo.

Las empresas de medicina tienen varias cosas a su favor: que tienen el poder y que están frente a personas en un momento muy vulnerable de sus vidas. Y usan eso para beneficiarse. Todo el tiempo. Porque lo único que tienen como objetivo es sumar dividendos y tener la menor cantidad de pérdidas posibles. Como cualquier empresa.

Digo esto que es una obviedad porque solemos sufrir mucho la desprotección del sistema de salud. Y eso que no me voy a meter con la salud pública. Por lo menos no hoy.

Pero si tenemos en cuenta que no estamos enfrentándonos a una entidad de bien público sino a una empresa hecha y derecha (que tiene jefes, gerentes, personal administrativo y de limpieza) tal vez podemos aprender a encararlos de otro modo. Es decir: cada vez que hacemos contacto con una empresa de medicina deberíamos considerar que

a) no les importa nada de nada lo que estamos viviendo
b) están entrenados y obligados a lograr que nos cansemos, para que resignemos nuestros derechos (incluso nuestro derecho simple de consumidor que paga por un servicio)
c) son el enemigo. Es bien básico: son ellos o nosotros. Ellos piensan lo mismo cuando nos tienen enfrente.

Si esta situación se replica a menudo con personas sin discapacidad, deberían saber que cuando se trata de personas con discapacidad, la cosa empeora severamente.

De hecho, el problema con la cobertura médica es casi un monotema entre los padres de hijos discapacitados.

¿Pero hay en Argentina leyes que amparen la discapacidad?

Si, hay. Claro.

¿Cuál es la principal premisa de una de esas leyes?

Que la empresa de medicina prepaga u obra social de la persona con discapacidad debe cubrir el 100% de tratamientos, estudios, consultas, asistencia global que la discapacidad requiera (Ley 24901)

¿Qué empresa de medicina prepaga u obra social cumple con la ley?

¿Sin abogado, gritos, recontraremil puteadas, cartas documento, recursos de amparo, juicios, sentencias, amenazas y meses o años de locura? NINGUNA.

Siempre pienso que para que un delincuente cualquiera cometa una y otra vez un delito (que sería simplemente hacer cosas que están en contra de las leyes), es porque hay alguien o algo que se lo permite. Hay alguien o algo que, de manera muy siniestra dice "hay una ley que debés respetar pero incumplila tranquilo porque no te va a pasar nada".

Y si les parece que exagero, los invito a mostrarme los casos en donde los padres de los chicos dispacacitados no hayan tenido que luchar PARA NADA y hayan conseguido que alguien voluntariamente y sin presiones, haya respetado las leyes de discapacidad.

También hay prepagas u obras sociales que aprueban los tratamientos pero tienen una demora de más de 90 días para pagarles a los terapeutas. Esto hace que chicos con esa cobertura médica no puedan recibir tratamiento: ningún terapeuta quiere trabajar con un chico sin cobrar durante tanto tiempo.

Hay obras sociales que por ejemplo, directamente NO LE PAGAN JAMÁS a los terapeutas. Reciben las facturas y se pierden en un pozo sin fondo. El ejemplo más común es IOMA, la obra social de los empleados públicos de la Provincia de Buenos Aires. Otra vez: es muy común que ningún terapeuta (con mucha razón, claro) quiera agarrar ese laburo.

También tenemos unos padres-problema. Algunos padres (por lo que sé, muy pocos) hacen canalladas con los terapeutas. Llevan al niño a las terapias, los terapeutas facturan, los padres cobran para reintegrarles y SE QUEDAN CON EL DINERO. Los bicicletean unos meses ("Todavía la cobertura no nos pagó") y luego se esfuman.

O padres que le piden al remisero (porque la ley también aplica en ciertos casos el pago de los traslados del niño a las terapias y/o escuela por parte de la cobertura médica) que les facture de más para quedarse ellos con la diferencia.

Difícil el tema. Complejísimo. Farragoso. Muchas manos embarrando. 

Pero las manos que más embarran son las que no piensan en los chicos. En quienes quedan atrapados entre las maniobras sucias. Entre las perversiones. Entre los egoísmos, las agachadas, las mierdas.

Por lo pronto, en casa, cada vez que tenemos que sumar algo para Lautaro, encaramos una nueva pelea con nuestra prepaga. Nunca termina.

Están esperando que nos cansemos. Que yo le diga a Eduardo "Basta, ya está, dejalo. No puedo más. No tengo más tela para esto."

Pero eso no pasa. No pasa nunca. Nunca dejo de tener tela. Jamás.

Soy una sedería.

14 comentarios:

  1. ...una vez más, los abrazo
    PD:¿le gustaron los chupetes marplatenses? ¿sigue usando los mismos?
    Besos 😘

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    1. Hola Norita!! Los usó y ya pasaron a mejor vida jajajajaja. Gracias, linda. Besos de a miles.

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    2. Me expresé mal, quise decir si sigue usando los mismos...
      "12/18 meses. Clásicos. No Freeflow"

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    3. Me expresé mal, quise decir si sigue usando los mismos...
      "12/18 meses. Clásicos. No Freeflow"

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    4. Ah... Si, si. Sigue usando esos. Pero ya está. Vos ya colaboraste con la causa ;)

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  2. ...una vez más, los abrazo
    PD:¿le gustaron los chupetes marplatenses? ¿sigue usando los mismos?
    Besos 😘

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  3. No pensé que me ibas a hacer caso y escribir sobre el tema tan rápido...A nosotros, entre que nos dieron el diagnóstico y comenzó las terapias, nos tomó seis meses. Durante ese tiempo hicimos el Ados y el Adir, conseguimos el CUD, nos mudamos, conseguimos el centro de terapia y nos autorizaron la cobertura. Así que me puedo considerar afortunada porque solo tardamos seis meses.

    Lo de la obra social es un tema de nunca acabar. Yo quiero que me cubran lo todo lo que Lau necesita para estar mejor y ellos quieren cubrir lo menos posible porque un discapacitado es un gasto enorme para ellos. Pero lo que ellos no saben (o sí, ya lo deben haber descubierto) es que negarnos algo no nos detiene. Somos como madres osas defendiendo a nuestros oseznos.

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  4. No se si sos una sedería. :D
    Pero si, que sos una gran persona, que duerme tranquila con la conciencia tranquila (cuando puede, lo se). Y por supuesto una gran mama.
    Abrazo grande, y mis respetos.

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  5. No te conozco pero leerte me hace quererte y admirarte.
    Este tipo de posteos me da tanta bronca e impotencia que no puedo creer que haya seres humanos tan deshumanizados...
    Seguí siendo una sedería, tenés todo el derecho y ellos no saben con quien se meten cuando una madre debe pensar en lo mejor para su hijo.
    Ojalá alguna vez alguien se ocupe simplemente de hacer cumplir lo que está escrito, así de simple...
    Fuerza!

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    1. Gracias por estar siempre, Patricia! Abrazo :)

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  6. Cuanta similitud con mi peregrinar cotidiano con las terapias de Agustina, a veces me cuesta creer que sean tan .......
    Sabes que mas me dijeron hace un tiempo. Mama, para seguir cubriendo las terapias vas a tener que llevar a la nena a una evaluación interdisciplinaria porque creemos que estas sobre exigiendo a tu hija, deben haber pensado que siento placer porque mi hija concurra a la terapeuta ocupacional, psicóloga, psicopedagoga y fonoaudiologa, además del colegio y la maestra integradora a domicilio. A lo mejor pensaron que con solo trabajar, ocuparme de mi familia, llevar a mis hijas al colegio y x la tarde llevar a Agus a sus terapias a mi me queda tanto tiempo libre que no dejo de pensar a donde mas puedo llevar a mi hija de 6 años que pague la prepara. Cuanta locura, hijaputez o ignorancia juntas.
    Por suerte el equipo evaluador al que ellos me mandaron consideraron que los logros alcanzados por mi hija de 6 años con síndrome de Down en parte son el producto de los tratamientos realizados y consideran que debe continuarlos, incluso en algunos casos aumentar la frecuencia.
    Te entiendo, me reconozco en tus palabras. Abrazo

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    1. Son unos infames. Dudo que sea su derecho someter a una evaluación y decidir si debe hacer o no tal o cual tratamiento o intervenir en la frecuencia. Me alegro muchísimo que se haya resuelto para bien de tu hija y tuyo. Te abrazo fuerte.

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