El sentido de la vida

5 oct. 2016

Muchas veces pienso que lo que realmente nos hace humanos (y nos aleja de la animalidad) es la posibilidad de encontrarle un sentido a nuestra vida. 

No sé si me refiero a una misión o al yo nací para esto, sino poder encontrarle algún tipo de sentido a lo que vamos viviendo, a lo que el azar pone frente y sobre nosotros.

El azar muchas veces parece jugar con nuestro presente o con nuestro porvenir, pero creo que no lo determina. Sólo nos enfrenta a la obligación de decidir: de decidir si continuar o no. O cómo hacerlo.

Tantísimas veces sentimos que no tomamos ninguna decisión. Que alguien lo hace por nosotros. Que no tenemos la más mínima incidencia en lo que se nos impone. Que nos están haciendo una broma pesada, pesadísima. Que la vida se mete con cosas que no debería meterse. Que nos castiga arrasando lo que queda de nosotros.

Que toca a nuestros hijos. A nuestros hermanos. A nuestros amigos queridos. A nosotros mismos.

Que no tiene vergüenza o piedad o respeto.

Muchas veces pienso que es así. Y tengo derecho. Tengo derecho a pensar que de bromas ya estoy. Que es momento de que el azar que nos trajo hasta aquí, siga de largo.

Que paso temporadas eternas bajo el influjo de decisiones que no son mías. Que una estructura invisible y poderosa rige mis minutos y me trae sólo problemas. Problemas, malestar, tristeza.

Que no hay nada adelante. Nada de nada. ¿Qué podría haber?

Pero los seres humanos somos poderosos.

Y fluctuantes. 

La naturaleza lo es. Poderosa y fluctuante. Y está completamente chiflada.

Así que como la naturaleza, yo también fluctúo.

Y me encuentro sentada, pensando en el sentido. El sentido de todo esto.  

Le busco el sentido a mi vida, a mi vida real, a mi vida con mi hijo, a mi vida desvelada y caótica.

Le busco un sentido porque eso me hace más humana. Porque es mi obligación. Porque es mi trabajo por hacer.

Hace no mucho tiempo mi psicóloga me dijo: "Ustedes no pueden caer en el abismo del autismo de Lautaro".

Y muchas veces estoy enojada porque mi cansancio es tan grande tan grande que no puedo respirar.

Pero otras veces, no me caigo en el abismo del autismo de Lautaro.

Aunque me cueste mucho trabajo. Unos días puedo más, unos días puedo menos.

No caerse en el abismo de lo que el azar nos presenta.

Eso trato.

7 comentarios:

  1. "No caerse en el abismo de lo que el azar nos presenta."
    Una de las mejores reflexiones que he leído en estos días.

    Siento que no caer, resistir y persistir es algo que nos representa como seres humanos.
    Abrazo grande!

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  2. Hago propia tus palabras, no quiero caer en el abismo de mi cancer!!! Excelente reflecion

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    1. Así, Lia querida. Eso. No, no caigas rotundamente en el abismo. Sosteneme y yo te sostengo. Quedate acá. Quedate con nosotros acá, en este espacio en donde nos sostenemos y nos pensamos y nos agarramos para no caernos. Gracias. Te abrazo mucho y muy fuerte.

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  4. Que difícil a veces no caer en el abismo.

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