El lado B

3 dic. 2015

El 1 de septiembre nos tocó el turno de hacerle a Lautaro un estudio que se llama Potenciales Evocados Auditivos (PEA).  Este estudio no es para saber si es sordo o si tiene poca audición, sino para saber si su cerebro interpreta correctamente lo que oye.  Puede suceder que una de las razones por las cuales no puede hablar sea esta: que no comprenda lo que escucha.

Otra vez fue un estudio con anestesia total.  La resonancia de cerebro había sido hacía un mes también con ese tipo de anestesia.

Pensé que ya estaría más canchera con la situación.  Que no iba a costarme tanto.  Por supuesto, me equivoqué.

Ya la noche previa se me hizo difícil.  Había que hacer ayuno riguroso y temprano nos fuimos para el Hospital Alemán.

Recuerdo que Lautaro estaba muy resfriado y temí que no quisieran anestesiarlo.  La vez anterior me habían advertido que en caso de estar enfermo, evaluarían si dormirlo o no.

Habíamos esperado 4 meses ese turno y perderlo significaba un problemón.

Llegamos al hospital, los tres en ayunas, por supuesto, y esperamos que nos llamaran.  

La parte del hospital en donde se hace este estudio (y asumo que muchos otros) está alejada de todo. Hay que pasar puertas y pasillos.

Y en la sala de espera nosotros.  Y otros padres.  Otros padres con sus hijos que iban llegando y desaparecían detrás de otras puertas.

Niños pequeños en sillas de ruedas, con parálisis cerebral.  Niños que no caminan, que no hablan.

De pronto una señora bajita nos vino a buscar.  En ese instante comienzo a llenarme de adrenalina y mi corazón estalla.  Otra vez.  Otra vez entregarlo para que lo duerman.

Cuando entramos a la sala donde se hacía el estudio nos reciben el anestesista, la fonoaudióloga y un enfermero.  Todos muy amables.  El anestesista dirigía todo.  Lautaro ya lloraba y Eduardo hablaba con la fonoaudióloga, que le explicaba en qué consistía el estudio.

El anestesista me da órdenes.  Acostalo, sostenele con fuerza las manos, no las muñecas.  Así no, Cintia, prestá atención.  Las manos.  Hacé presión contra la camilla y sostenele las manos.  Cantale lo que le cantás cuando lo dormís.

Lo miré con sorpresa.  Me estaba superando la situación y todo era demasiado rápido.  ¿Cantar? ¿Qué le canto?

Recuerdo que empecé a tararear cualquier cosa. Ni me acuerdo qué.  Lautaro lloraba y de pronto dejó de llorar. La anestesia había hecho efecto y se quedó dormido.

"Besalo" me dijo el doctor.  Lo besé.

"Andate que te vamos a llamar cuando termine. Y la próxima vez te voy a dar un cancionero porque lo que le cantaste era cualquier cosa."

Lo miré al anestesista. "Andate a la mierda" le dije.

Todos se rieron.

"Cuidame a mi bebé.  Ojo que tiene muchos mocos.  Mirá que respira raro.  Ojo."

Salimos de ahí y nos fuimos con Eduardo a esperar.

"No me gusta este lugar. Es muy triste", me dijo Eduardo.

Sí, nos tocó el lado B de la vida.  Por eso es triste.

Y por fin me puse a llorar otra vez.  Como con la primera anestesia.  Llorar como cuando era chica, espasmódicamente, fuerte, sin que me importara nada.  Con esa sensación de haber entregado a mi bebé a las manos de no se quién carajo para que le hagan no se qué otro carajo.

Media hora más tarde nos vinieron a buscar.  La fonoaudióloga nos decía que el estudio había salido perfecto, que el tema no era auditivo.  Lautaro ya se estaba despertando y me buscaba.  Corrí hacia él y lo envolví contra mí.  Había llevado una mantita y quedó hecho un bollito.  

El anestesista era tan genial que Lautaro se despertó 4 horas más tarde, en su cama, al lado de su papá y su mamá, que agotados, se habían hecho un bollito al lado de él y también habían dormido una maravillosa siesta reparadora, sabiendo que ese día se habían sacado de encima otro estudio de mierda.

5 comentarios:

  1. Cintia, no te conozco personalmente, no te conozco en lo absoluto, solo lo que uno muestra en una red social como twitter y lo que se puede apreciar por sus comentarios. Pero tus palabras en este blog, tu experiencia en este lado b de la vida, es realmente una prueba de que estamos hechos de algo muy fuerte, algo que nosotros no sabemos que podemos, pero que de alguna forma está ahí, y que de alguna forma, algunas veces más y otras menos, se van pasando etapas. No puedo decir que sean pruebas superadas y que las cosas vayan a mejor, porque creo que en esta carrera les toca caminar a la par y darle para adelante. Mis más sinceros respetos, y estás en tu derecho de mandar a la mierda a cualquiera. Abrazo!

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  2. Gracias gracias gracias. Y gracias por leer :)

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  3. Cada texto que leo me modifica, acabo de ser padre el 9 de diciembre y pufff, sin conocerte agradezco que existan personas como vos, mejor dicho como ustedes (incluyo a Lautaro y Eduardo) ya que están juntos en este viaje aprendiendo y enseñando. Buena vida, por mi parte seguiré leyendo que me llenas el alma ja!

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    1. Buena vida para vos también, Lucio. Y para tu recién estrenado bebé :) Gracias por leer.

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  4. Cada texto que leo me modifica, acabo de ser padre el 9 de diciembre y pufff, sin conocerte agradezco que existan personas como vos, mejor dicho como ustedes (incluyo a Lautaro y Eduardo) ya que están juntos en este viaje aprendiendo y enseñando. Buena vida, por mi parte seguiré leyendo que me llenas el alma ja!

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