Discriminados

15 sept. 2015

Cuando Lautaro era más chiquito y todavía no se notaba tanto su comportamiento diferente, la gente sólo decía "qué jodido.. no me mira cuando le hablo, ni saluda... ¡qué carácter! ¡qué malcriado!". 
A medida que el tiempo fue pasando, la mirada de los otros comenzó a ser más cruel (si es que eso es posible... bueno, sí. Es posible).
Entonces la gente (especialmente la de nuestro entorno), intensificó su maltrato ante un niño TAN distinto al resto de los humanos:
imagínense... un chico de más de dos años que duerme poquitísimo, sólo quiere tomar mamadera y no come nada de nada de nada, no habla, todavía usa pañales y no tiene miras de dejar de usarlos durante muuuuucho tiempo, no saluda, no juega, no sabe usar siquiera los juguetes, ni sabe para qué sirven. No reconoce a nadie de las personas que frecuenta, le tiene miedo a todo y SÓLO quiere estar con su mamá.
Un espanto de criatura. 
Entonces vino el diagnóstico y la gente que nos castigaba con sus remanidas y aburrrrrriiiiiiidas interpretaciones, dejó de hacerlo.

Bueno, no es cierto. Todavía, con un diagnóstico neurológico de retraso madurativo global, Lautaro y yo somos criticados.

"Metelo en un jardín y vas a ver como arranca".

En fin....

No me digan que no les haga caso. Porque todos ustedes también son condenados por su entorno. No importa que no tengan TGD. 
Ustedes y nosotros, todos, somos condenados por quienes nos rodean. Porque tenemos 30 kilos de más, porque somos demasiado inteligentes o demasiado lentos, porque trabajamos mucho o porque dejamos de hacerlo, porque usamos lentes, porque tenemos los dientes torcidos, porque somos más negritos o más blancos que la mayoría de la gente, porque porque porque porque.

Podría seguir toda la noche, pero no hace falta porque ustedes, condenados, ya saben de qué hablo.

Sí me preocupa cómo los chicos empiezan a mirar a Lautaro cuando grita o mueve su cuerpo sin sentido. En realidad, no me preocupan esos chicos tanto como el silencio de sus padres.

Los padres de esos chicos miran a Lautaro de manera extraña. Como si fuese contagioso. Como si la cercanía de Lautaro los fuera a ensuciar de locura. Y hacen silencio. O los obligan a callarse en vez de tratar de explicarles "es un niño que tal vez hace lo que hace porque no puede evitarlo, pero no te asustes, él tiene más miedo de vos que vos de él, ¿por qué no lo invitás a jugar o le prestás tu globo? Tal vez lo mejor sería ayudarlo a subir a esa hamaca o le podemos preguntar a su mamá qué le gustaría hacer. O qué es mejor para él. Vení, vamos a hablar con ellos. Está bien ayudar a alguien que anda con alguna dificultad".

¿Demasiado utópico?

Estoy rodeada de silencio condenatorio. Y no voy a ser cómplice. Por eso hablo. Porque yo no voy a sumarme a la vergüenza, al secreto malicioso, a la sentencia.

Me niego a criar a Lautaro con miedo. No quiero que tema más de lo que debe. No quiero que cuando se anime a salir al mundo, lo devoren los aliados de la ignorancia, los acomplejados de superioridad, los malvados sin rumbo.

Tenemos la obligación de criar hijos mejores. Porque, vamos chicos.. estamos todos rotos y descosidos. 

Tenemos la obligación de no someter a nuestros chicos a los lugares oscuros a los que a veces vamos los adultos.

Quiero decirle a Lautaro que va a tener amigos, que lo van a querer a pesar de todo, que no va a ser "el bobo" toda la vida.

Vamos...

No me hagan mentirle.

15 comentarios:

  1. Es responsabilidad de todos construir ese mundo mejor. En los tiempos que vivimos con tanta informacion, con tantas ONG luchando x la inclusion ya no hay lugar para la indiferencia ni la ignorancia. No se trata de diagnosticos. Solo se trata de EMPATIA.

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    1. Ahí está. Un poquito de empatía no le hace mal a nadie, eh? :)

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  2. Flaca....contaste mi vida...pero mi Lautaro se llama Victoria; Vico para los amigos y tiene 8 años.
    Me niego a criarla como "enferma" xq no lo está pero al mundo le falta mucho más q un tornillo....le falta tolerancia; amor y prender a ver y no sólo mirar...
    Lautaro; Vico; vos; yo y algunos pares de "locos raros" más vamos a cambiar las cosas....te lo prometo!

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    1. Hola, Mariana. Acá estamos entonces. Besos a esa Victoria y a vos. Gracias ❤️

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  3. Estamos todos rotos y descosidos. Gran verdad. A algunos se nos notan más los agujeros, pero perfectos, no hay uno. Entender al otro, caminar en sus zapatos. Lautaro, Cintia, Victoria, Mariana, rezo por ustedes y por los que necesitamos aprender a ver.

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  4. Me hiciste llorar. Gracias por tus palabras. Y sabé que estoy cuando y para lo que sea. También lucho para que la mirada de pobrecito no le duela a mi hijo. Un beso grande. Clau, mamá de Matías

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  5. Hola Cintia, no creo que tu deseo sea una utopía, trabajo hace un par de años con un chiquito con TGD, en una escuela "común", y el resto de sus compañeros y sus madres, y también los maestros, claro, lo integran con absoluta naturalidad. (escribime x mail si tenés ganas)

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    1. Gracias Irene!!! Acepto tu ayuda!!!! Te escribo. Mil gracias por leer :)

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  6. Este es mi mail: irkauffman@hotmail.com

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  7. A Fran le diagnosticaron TGD cuando tenia 2 y medio y ahora tiene 12. Hemos luchado, remado, laburado y andado y andado y ademas de lograr muchas cosas aprendimos inmensamente. Nos juntmos con otros y cambiamos mas cosas que las que nunca hubiesemos soñado. Vos y Lautaro no estan solos. vamos que se puede. besos

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    1. Hola Nanota! Bienvenida! Gracias por leer. Va un abrazo :)

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