Agua

31 ago. 2015

Estamos sentados en la parte trasera del auto. Tengo a Lautaro a upa: está relajado, mirando por la ventanilla. Hundo la nariz en su pelo y cierro los ojos. Huele a mi bebé. Es un olor que me calma.
El viaje es lento, hay mucho tránsito. No puedo abrir los ojos, necesito mantenerlos cerrados y recordar.
De pronto vuelvo a tener la certeza de estar sumergida en agua. Vibran sonidos difusos a mi alrededor y siento mi cuerpo hundirse en un espacio profundo, como si una esfera de plomo pusiera peso sobre mí. Cedo el control al agua. Que ella se ocupe de encontrar mi equilibrio.

Lautaro se retuerce y cambia de posición. Me saca de ese estado maternal y acuático, pero vuelvo a oler su pelo y me conecto otra vez con mi espacio de agua.
Me siento en mí, aislada de cualquier cosa que pueda hacerme pensar demasiado. El agua que me rodea parece suplir cualquier intento de salto hacia la superficie. El agua me necesita en su interior y me mantiene en el fondo.
Recuerdo los primeros días de Lautaro. Los recuerdo vagamente porque a veces necesitamos olvidar para sobrevivir.
¿Cuántos momentos de calma hay en el día? Pocos. 

Recuerdo que estuve 50 horas sin dormir y el dolor de la cesárea y que Eduardo me daba de comer en la boca porque Lautaro tomaba teta todo el día y lloraba y lloraba y sólo dormía a upa.
Entonces comenzamos a elaborar un plan. Un plan de supervivencia. Había que tener a Lautaro a upa todo el día porque lloraba demasiado o estaba demasiadas horas despierto. 13, 16 horas despierto.
¿Cómo es que los recién nacidos no duermen?
El plan incluía sólo 40 minutos de descanso cada 3 horas. Entonces tomaba la teta dos horas y lloraba y tomaba mamadera y se calmaba un rato. Y Eduardo se lo llevaba 40 minutos. Era todo lo que aguantaban. Lautaro dormía a upa de Eduardo 40 minutos y me venían a buscar otra vez.
Subía por la escalera con ese bebé llorando y llorando. Y mis 40 minutos se desintegraban. Siempre me despertaba un bebé llorando. Llorando tanto tanto.
Eduardo decía "Vamos a buscar a mamá" y subía la escalera.  Y cada vez que Eduardo abría la puerta de la habitación con ese bebé llorando, con mi bebé llorando, desesperado por teta y por necesidad de mamá, yo rogaba que alguien me salvara de todo eso. No sabía rezar pero rezaba para que se terminara. Ojalá pudiera morirme y descansar.

"En 30 días se acomoda y empieza a dormir" me decían mis amigas. Y yo lloraba y rezaba y tenía a mi bebé a upa todo el día porque era tan animal, tan fatal, tan sanguíneo que no podíamos separar nuestros cuerpos. Aunque cada vez que me despertaban de mis 40 minutos yo quisiera morir. Y esperé 30 días y 40 días y 70 días y 6 meses y 1 año y 2 años.

Hoy Lautaro tiene 27 meses. Y puedo afirmar que nada ha cambiado.
Lautaro sigue sin dormir. Aquello tan violento, tan salvaje, tan sórdido para Lautaro, para su padre y para mí sigue siendo así.

"El sistema nervioso de Lautaro hace que se sienta en permanente situación de peligro. Por eso no duerme."

No duerme nada. No duerme bien. Llora y gira y patea y me busca y se despierta y me despierta: cada hora, cada hora y media. A veces está 13 o 16 horas despierto.

Lloro todos los días. Rezo todos los días. Para que se duerma. Para dormir.

Que el agua me hunda y me salve.

11 comentarios:

  1. Que belleza de relato, que belleza de mujer. Los hijos son eso... todo!!! Aunque no duerman...

    ResponderEliminar
  2. Hola tesoro... qué lindo verte por acá :)

    ResponderEliminar
  3. tu relato me produce amor, y cansancio, pero por sobretodo me produce algo extraño... una calma a pesar de las horas de no dormir.
    Que loco, no?
    te abrazo fuerte!

    ResponderEliminar
  4. Amaru no dormía...nada...15 horas despierta, a veces mas...y yo sentía exactamente como tú....hasta que un día, ir a la pileta de lunes a domingo durante tres meses seguidos de verano,empezó a relajarla. Su sistema nervioso comenzó a sentir un poco de paz y poco a poco más paz....hasta que consiguió casi a los tres años,dormir hasta 11 horas seguidas...no todos los niños y niñas son iguales pero puedes probar. Hay que intentarlo todo para que el agua calme con paz...Amaru fue diagnosticada con Tel, que durante los primeros años tienen comportamientos muy similares al autismo. Hoy,su sonrisa es alegre,tranquila y también la mía. Abrazo para ti....con amor

    ResponderEliminar
  5. Gracias linda!!! Muchísimas gracias por leer y por contarme tu historia. Te abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Cintia, qué hermoso, cruel y empático relato. Qué gran madre que sos... qué gran madre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, Romi. Soy igual a cientos de miles que miran a sus hijos y los aman :)

      Eliminar
    2. No, Romi. Soy igual a cientos de miles que miran a sus hijos y los aman :)

      Eliminar
  7. Me siento muy identificada con vos, yo me sentía la peor madre del mundo cuando Laura estaba toda la noche despierta, yo sentía que no podía más y sólo quería descansar, pero pasaban las noches y ella seguía sin dormir ni un poquito. Me cansaba de escuchar consejos que no me servían para nada ("¿Porque no consultás a la pediatra? No estará enferma?" me repetía mi mamá) y yo me sentía cada vez peor. Pasaban los meses y Laura y yo seguíamos sin dormir. Una mañana llamé a una amiga y desesperada, le dije "Hablame para que pueda mantenerme despierta, por favor!" Pasaron más meses. Conseguimos de a poco que Laura durmiera de noche. Y yo también.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me acabás de alegrar el día contándome que lograron que Laura durmiera de noche. Nosotros todavía no. Espero no desesperar en la espera.

      Eliminar

© La Aventura Diferente Maira Gall.